Tesla ha vuelto a sacudir el panorama del motor con la esperada puesta de largo de su nuevo superdeportivo. La firma de Elon Musk ha desvelado por fin las especificaciones técnicas definitivas de un vehículo que promete redefinir las leyes de la física sobre el asfalto. Durante el evento de presentación celebrado esta semana, el prototipo dejó boquiabierto al público con demostraciones que rozaban la ciencia ficción.
Bajo esa carrocería de inspiración aeroespacial se esconde un despliegue de ingeniería sin parangón en la industria. Cada versión recurre a una arquitectura de propulsión trasera impulsada por dos motores eléctricos y un sistema de 800 a 1.000 voltios. Cada propulsor cuenta con su propio inversor independiente, lo que permite un control milimétrico del par entre las ruedas traseras.
Potencia desbocada y carga ultrarrápida

Las cifras oficiales superan con creces lo visto hasta la fecha en cualquier turismo de calle. El modelo base rinde nada menos que 1 MW de potencia, lo que equivale a unos 1.340 CV, acompañado de un par motor que ronda los 1.300 Nm. Si miramos las variantes superiores, el rendimiento escala todavía más gracias a innovaciones heredadas directamente de la industria espacial.
Para alimentar semejante despliegue de energía, el acumulador utiliza celdas del tipo 4680 con una capacidad total de unos 150 kWh. Gracias a esta química, el vehículo admite potencias descomunales en los nuevos Supercargadores de la compañía. El tiempo estimado para pasar del 15% al 85% de capacidad se queda en apenas 10 minutos.
Cuatro versiones y aerodinámica activa

El catálogo se estructurará en cuatro escalones bien diferenciados según las aspiraciones del comprador:
- Standard: El peldaño de acceso con el bloque de un megavatio.
- Performance: Incorpora ventiladores para generar succión contra el suelo y suspensión adaptativa.
- Thrust: Una variante de tirada limitada enfocada a circuito que integra propulsores de gas frío.
- Rocket: El tope de gama absoluto, monoplaza, con tanques adicionales de gas y la controvertida capacidad de levitación.
El apartado comercial contempla depósitos reembolsables que van desde los 50.000 dólares para el acabado intermedio hasta los 250.000 dólares de la variante más radical. Todavía no hay tarifas definitivas para España, y las primeras unidades no empezarán a salir de la cadena de montaje hasta el año 2028.
Para quienes siguen de cerca la evolución de este proyecto, conviene recordar los avances que ya analizamos en profundidad en artículos anteriores sobre el Tesla Roadster: configuración, rendimiento y cifras de vértigo. Sin duda, estamos ante un juguete muy serio.