Tesla ha retrasado la llegada de su sistema de conducción totalmente autónoma sin supervisión hasta el segundo trimestre de 2027. Durante la conferencia sobre los resultados financieros del tercer trimestre de 2026, el responsable de inteligencia artificial de la compañía, Ashok Elluswamy, confirmó la nueva fecha prevista para esta tecnología largamente esperada por los compradores de la marca.
Sin embargo, este despliegue llegará con una limitación importante respecto a lo prometido durante años. En lugar de un vehículo particular capaz de conducir de forma autónoma por cualquier lugar, la función inicial consistirá en que los propietarios puedan sumar sus coches a la flota gestionada de Robotaxis de Tesla.
Un servicio limitado a zonas muy concretas
El alcance geográfico de esta tecnología sigue siendo bastante reducido. Actualmente, el servicio de Robotaxi opera en un número muy limitado de áreas urbanas en Estados Unidos, con rutas de baja velocidad que evitan las autopistas y las zonas más complejas del tráfico diario.
Esta estrategia contrasta fuertemente con la idea inicial de un coche que pudiera circular sin intervención humana en cualquier trayecto particular. Mientras la compañía avanza en su calendario, en Europa la situación regulatoria es muy diferente y el sistema actual sigue comercializándose como una función supervisada, sujeta a los permisos de las autoridades de tráfico locales, como ya hemos analizado al repasar cómo avanza el Tesla FSD en Europa: Eslovaquia se suma y ya son nueve.
El cuello de botella de la seguridad
Durante la presentación ante los inversores, los directivos de Tesla admitieron que la seguridad sigue siendo el principal obstáculo técnico para ampliar el radio de acción de los vehículos. Las limitaciones de hardware en modelos más antiguos y la estricta normativa de organismos como el departamento de vehículos motorizados en California complican un despliegue masivo a corto plazo.
Los usuarios que esperaban una actualización de software universal para despreocuparse al volante tendrán que conformarse, al menos de momento, con un modelo de negocio enfocado al transporte compartido en entornos cerrados.