La última actualización basada en Android 17 y firmada por la capa de personalización de la marca coreana está dando algún que otro dolor de cabeza. Varios usuarios propietarios de un Galaxy S24 o un Galaxy S25 denuncian una caída drástica en la autonomía de sus dispositivos tras aplicar el parche. Es la historia de siempre. Cada vez que llega un gran salto de software a modelos de generaciones anteriores, la autonomía se resiente de forma notable en ciertos terminales. No es algo que le pase a todo el mundo, pero sí lo bastante molesto como para encender las alarmas en foros especializados.
Los primeros avisos comenzaron a multiplicarse en cuanto el despliegue cogió carrerilla, tal como ya advertimos sobre la llegada del software a más modelos recientes. Algunos afectados aseguran que el móvil apenas aguanta algo más de 5 horas con un uso intenso. Otros apuntan directamente a un drenaje brutal de la batería en reposo, un clásico cuando el procesador se queda rascando tareas en segundo plano sin motivo aparente.
La situación es especialmente llamativa en los gama alta más recientes. Hay casos concretos donde los propietarios se ven obligados a pasar por el enchufe 3 o 4 veces al día, una cifra insostenible para un terminal de este calibre. Por suerte, no parece ser el comportamiento generalizado, sino casos aislados que se salen de la norma habitual.
Cómo mitigar el consumo excesivo
Si tu móvil se bebe la pila desde el último parche, hay varias soluciones clásicas que suelen funcionar. A veces basta con un simple reinicio forzado para que los procesos internos se asienten. Si eso no surte efecto, toca revisar qué aplicación se ha vuelto loca en el menú de ajustes o plantearse un restablecimiento de fábrica si la cosa es insoportable.
Las grandes actualizaciones de sistema mueven tantas tripas que los servicios internos se quedan atascados con facilidad. De momento, toca tener paciencia y vigilar el consumo mientras la marca despliega algún parche menor que pula estos errores de juventud en España.