El iPhone 18 Pro Max llega con una cifra en la báscula que impone respeto desde el primer segundo: 249 gramos. Un cuarto de kilo de tecnología que se queda a un solo gramo de convertirse en un pequeño dron recreativo. Después de la ligereza que nos dejaron los chasis de titanio en pasadas generaciones, este incremento de peso nos ha obligado a replantearnos cómo interactuamos con el teléfono más grande de Apple en nuestro día a día.
Tras llevar casi dos semanas exprimiendo su cámara para grabar vídeo y trabajando con él en plena calle, la sensación en mano resulta menos dramática de lo esperado. Se maneja bien, aunque la realidad manda y la gran mayoría del tiempo vas a necesitar las dos manos. Si tienes los dedos finos como servidor, llegar a la esquina superior escribiendo un WhatsApp sin hacer malabares es deporte de riesgo. Eso sí, viniendo del iPhone 17 Pro Max, la ergonomía se percibe prácticamente calcada.
Donde realmente duele el cuarto de kilo

Si en la mano la cosa no es para tanto, el bolsillo de los vaqueros cuenta otra historia bien distinta. El dispositivo ocupa todo el espacio vertical y tira de los pantalones de deporte o del pijama con absoluta desgana. Más de una vez he preferido llevarlo en la mano por la calle antes que notar cómo me desploma la ropa. Toca buscar un buen cinturón si no queremos ir perdiendo los pantalones por el metro.
- Peso exacto: 249 gramos de pura potencia.
- Batería: Hasta 43 horas de autonomía que justifican cada gramo extra.
- Material: Chasis de aluminio.
¿Compuesta la pena por la batería?
La culpa de este aumento de peso la tiene una bestialidad de batería que roza las 43 horas de duración, además de una cámara de vapor bastante más generosa. Apple ha priorizado la autonomía y la potencia bruta frente a la ligereza que nos malacostumbró con el iPhone 15 Pro o el 16 Pro. Si vienes de un modelo antiguo con acero inoxidable como el iPhone 14 Pro Max (240 gramos), el cambio apenas lo notarás. Al final, los extras de pantalla y autonomía compensan de sobra el peaje en la báscula.