Los móviles plegables han mejorado una barbaridad en los últimos años, pero la obsesión por adelgazarlos a toda costa empieza a pasar factura. El canal de YouTube JerryRigEverything ha sometido al nuevo Galaxy Z Fold 8 Ultra a su clásico test de tortura, con resultados que no han dejado indiferente a nadie. Y es que, por primera vez, un plegable principal de los coreanos ha sucumbido ante la temida prueba de torsión.
La marca surcoreana logró demostrar con el Galaxy Z Fold 7 que era posible fabricar un terminal plegable realmente fino sin sacrificar demasiado la integridad. Con este modelo Ultra, la compañía ha querido rizar el rizo reduciendo aún más el grosor. El problema es que las leyes de la física son tozudas y al final el diseño ultraplano se paga. Menos mal que al menos la carcasa y la bisagra aguantan el tipo.
Pantallas al límite y crujidos en la bisagra
Durante el vídeo, el dispositivo se comporta de manera bastante previsible en las primeras fases. La pantalla exterior aguanta los arañazos habituales según la escala de dureza de Mohs, aunque el panel interior sigue siendo blando y se marca con facilidad.
Los problemas empiezan cuando la suciedad y el polvo se colorean en la bisagra, dejando unos ruidos bastante desagradables que a más de uno le darán un vuelco al corazón. Pero lo gordo llega al doblar el teléfono en dirección contraria.
El panel interior dice adiós
A diferencia del modelo estándar Galaxy Z Fold 8, que sobrevive al mismo trato, la versión Ultra cruza la línea roja. La bisagra y el chasis aguantan sin romperse en dos pedazos, pero la pantalla flexible interior muere en el intento. No es una catástrofe aparatosa de despedazar el chasis, pero el panel dice adiós para siempre.
Queda claro que adelgazar tanto los componentes deja poco margen para errores estructurales. Veremos si esto frena la tendencia o si la marca toma nota para futuras generaciones.