El nuevo Galaxy Z Fold 8 ya está aquí y la jugada es, cuando menos, irónica. Samsung lleva años quemando etapas y apostando fuerte por la tecnología flexible, pero este último modelo tiene un efecto secundario curioso. Lejos de robar usuarios a la competencia, sirve de perfecta campaña de marketing para el futurible iPhone plegable de Cupertino.
Durante años, los teléfonos plegables han arrastrado un formato extraño. Parecían mandos a distancia gruesos al cerrarlos. Sin embargo, el Z Fold 8 apuesta por un cuerpo ancho que prioriza el entretenimiento multimedia. Ya era hora de que alguien dejara atrás esos formatos imposibles.
El trabajo sucio para la competencia

No se puede negar el músculo técnico de Samsung. El dispositivo es una auténtica gozada para jugar, leer o ver vídeos. Pero la realidad del mercado es tozua. Los usuarios de iOS ven este diseño tan pulido y piensan automáticamente en lo que lanzará Apple. Samsung hace el trabajo duro de educar al público mientras los de Cupertino esperan sentados.
- El formato ancho soluciona las críticas de los modelos anteriores.
- La optimización de apps en Android sigue dependiendo demasiado de los desarrolladores.
- El hardware ya está listo para el gran público.
La baza de Apple y el ecosistema
El verdadero problema para la marca coreana es el software. Aunque Android ha mejorado mucho en pantallas flexibles, la coherencia de las aplicaciones en iOS juega en otra liga. Cuando Apple presente su propio terminal, la transición para su comunidad será coser y cantar.
Al final, los de Samsung han construido una auténtica obra maestra del hardware. Pero la pena es que muchos clientes se limitarán a usarla como prueba de concepto mientras esperan la respuesta de la manzana mordida.