La privacidad en internet vuelve a estar en el centro del huracán tras conocerse una brecha importante en uno de los servicios estrella de Cupertino. Los usuarios pagan por una capa extra de seguridad que, según una recién presentada demanda colectiva, no funciona como prometen.
El despacho Clarkson Law Firm ha presentado acciones legales contra la compañía acusándola de fraude, publicidad engañosa y tergiversación. No estamos hablando de un bufete cualquiera, ya que son los mismos que consiguieron un acuerdo millonario de 250 millones de dólares por los retrasos de Siri AI.
El fallo de las passkeys y la IP al descubierto
Todo se destapó la semana pasada cuando varios investigadores de seguridad destaparon las costuras del sistema. Resulta que cualquier web compatible con passkeys puede ver la dirección IP real del usuario sin que este se dé cuenta.
- Las solicitudes se realizan fuera del navegador.
- Se salta por completo el cifrado de Private Relay.
- Basta con que la web finja ser compatible para cazar tu IP.
A los de Cupertino les llueven las críticas porque este fallo deja en evidencia la promesa principal de las suscripciones de pago iCloud+. Al final, los clientes se fían de la marca para navegar sin rastro por Safari, pero la realidad técnica choca contra el marketing.
Un golpe a la confianza en los servicios de pago
Tim Giordano, socio del bufete demandante, no se mordió la lengua al calificar la situación como una traición imperdonable hacia la confianza de los consumidores. Al aparato comercial le ha salido un buen rasguño justo cuando intenta justificar precios mensuales por supuestas mejoras de privacidad.
La pelota está ahora en el tejado de los californianos, que de momento guardan silencio mientras los tribunales estadounidenses deciden si admiten a trámite una macrofiltración que toca la línea de flotación de su marca.