Llega a las tiendas el nuevo Samsung Galaxy Z Fold 8 con un precio de salida de $1.899,99, apostando por fin por un formato ancho que muchos llevábamos años pidiendo. Tras dos semanas de uso intensivo, la sensación agridulce está más que presente. Es un dispositivo delgado, con 9,7 mm de grosor plegado y 201 gramos de peso, pero se queda a medio gas en apartados clave que el comprador español va a notar enseguida.
Samsung ha querido plantar cara a rivales directos en el terreno de los plegables horizontales. La pantalla interior de 7,6 pulgadas brilla con un formato 4:3 ideal para consumir contenido sin bandas negras gigantescas. Las aplicaciones tipo Kindle aprovechan genial la doble columna.
Luces y sombras en el hardware del Galaxy Z Fold 8
No todo es color de rosa en este ambicioso terminal. Nos encontramos con una certificación IP48, lo que significa que aguanta inmersiones en agua dulce pero se olvida por completo de la protección contra el polvo. Ir a la playa con este chisme da verdadero pánico.
Tampoco ayuda la caída de rendimiento bajo estrés térmico. El chip Snapdragon 8 Elite Gen 5 junto a 12GB o 16GB de RAM vuela en el día a día, pero las pruebas de estabilidad se quedan en un escueto 46-49%. Para juegos exigentes o emulación prolongada, el formato ultra fino pasa factura con el calor.
- Pantalla interior excelente para vídeos y lectura.
- Batería correcta de 4.800 mAh frente a los 4.400 mAh del modelo anterior.
- Ausencia inexplicable del modo Flex para usarlo como atril.
- Cero resistencia al polvo con certificación IP48.
En definitiva, este plegable se queda rozando el aprobado general para el usuario de a pie. Si buscas lo último sin importar el precio, cumple con nota, pero la competencia apremía.