iPhone 9 cancelado: las fotos del prototipo con Touch ID trasero
Las imágenes de los prototipos reales de Foxconn revelan el plan de emergencia de Apple antes de lanzar el iPhone X. Un diseño que quisieron borrar.
Durante años, en Cupertino nos han vendido la moto de que el Face ID y el notch del iPhone X eran el siguiente paso lógico, planeado con precisión milimétrica. Nos dijeron que la huella dactilar ya era historia antigua. Pues resulta que no. Acaban de salir a la luz unas imágenes brutales que desmontan por completo el relato oficial de Apple. El mítico iPhone 9 existió, estuvo a punto de entrar en producción masiva y, sinceramente, su diseño era una de las mayores chapuzas que se recuerdan en la manzana. En PrediGeek hemos analizado estas fotos y el pánico de Apple en 2017 queda ahora al descubierto.
Las pruebas reales que Apple quería ocultar
No estamos ante los típicos renders en tres dimensiones creados por un diseñador entusiasta. Lo que se ha filtrado son unidades físicas, reales y completamente funcionales fotografiadas en las propias líneas de montaje de Foxconn. La filtración es tan masiva que incluye cajas llenas de dispositivos listos para ser distribuidos y manuales de usuario ya impresos. En estos folletos, por cierto, el teléfono se iba a llamar simplemente "iPhone", omitiendo cualquier número.

Una de las fotos más reveladoras muestra el terminal encendido corriendo SwitchBoard, el sistema operativo interno que usa Apple para probar el hardware antes de meterle iOS. En la pantalla se aprecian aplicaciones de diagnóstico como MesaCal o DropTest. Esto confirma la autenticidad del dispositivo. No hay trampa ni cartón.
Un Touch ID trasero que daba vergüenza ajena
Por delante, el teléfono no aportaba nada nuevo: los clásicos marcos gigantescos que ya vimos en el iPhone 8. El verdadero drama, y la razón por la que este modelo acabó en la basura, estaba en la parte trasera. Si miramos el chasis de aluminio plateado, justo debajo de la cámara dual vertical y del logotipo de la manzana, aparece un intruso: un lector de huellas físico circular.

Ojo a la jugada. En 2017, Apple intentó por todos los medios integrar el sensor de huellas bajo la pantalla para celebrar el décimo aniversario del teléfono. Al ver que la tecnología no llegaba a tiempo, entraron en pánico. Su solución de emergencia fue colocar el Touch ID detrás, copiando la peor estética de los Android de gama media de la época. Un parche horrible que rompía la limpieza visual de la marca.

Millones a la basura para salvar la reputación
¿Por qué se canceló en el último segundo? Muy sencillo: orgullo y miedo. En Apple sabían de sobra que si lanzaban este Frankenstein al mercado por casi 1.000 euros, la crítica y los usuarios los iban a destrozar.

La decisión fue drástica pero lógica:
- Descartaron los moldes de fabricación ya listos en Foxconn.
- Tiraron millones de dólares en componentes ya producidos.
- Se saltaron el número 9 para siempre.
- Se la jugaron todo a una sola carta: el iPhone X y su polémico notch.

Al final, la jugada les salió bien y el Face ID se convirtió en un estándar de la industria. Sin embargo, ahora sabemos que aquella transición no fue un camino de rosas planificado, sino una huida hacia adelante improvisada a contrarreloj. Personalmente, creo que fue el mayor acierto de su historia reciente; de lo contrario, hoy recordaríamos el año 2017 como el inicio de la decadencia estética de Apple.