El mercado de la telefonía móvil se prepara para un nuevo golpe en el bolsillo de los consumidores. Según un reciente informe de la consultora TrendForce publicado en septiembre de 2026, Apple tendrá que pagar casi un 400% más por los componentes de memoria destinados al iPhone 18 Pro en comparación con el modelo anterior.
Esta subida brutal en los costes de la lista de materiales (BOM) pone a los de Cupertino en una situación peliaguda. Ya en junio, la compañía anunció subidas generalizadas en la mayoría de sus gamas argumentando que habían aguantado todo lo posible antes de tocar las tarifas. Ahora, el margen de maniobra es mínimo y la jugada pinta fea para los compradores españoles.
Un aumento de unos 100 euros que parece inevitable
A pesar del varapalo económico que supone fabricar el dispositivo, los analistas de TrendForce señalan que la firma dirigida por Tim Cook no trasladará el 100% de esta subida al precio final en tienda. La razón es evidente: la economía no está para tirar cohetes y, si estiran demasiado la cuerda, ni siquiera los fans más irredentos renovarán su móvil.
Se espera que el incremento en el precio de venta ronde los 100 dólares o euros al cambio respecto al iPhone 17 Pro. Para amortiguar el golpe, la multinacional confía en seguir rascando ingresos a través de su división de Servicios, un clásico al que recurren cuando el hardware se pone cuesta arriba.
El misterio de los nuevos plegables
Por si fuera poco con los modelos tradicionales, el informe también pone el foco en el futuro iPhone Ultra, el esperado primer terminal plegable de la marca de la manzana. Las previsiones son de vértigo, apuntando a un precio de salida de hasta 2.299 dólares, mientras que las configuraciones más ambiciosas podrían superar holgadamente la barrera de los 3.000 dólares.
La pregunta que todos nos hacemos en España es si el consumidor estará dispuesto a pagar estas cifras en plena cuesta de septiembre tecnológica. Lo veremos muy pronto.