A todos se nos ha caído el móvil alguna vez al suelo con el clásico susto en el cuerpo al mirar la pantalla. Lo de Heather Cline va bastante más allá de un simple despiste con el terminal en el salón de casa. Su nuevo iPhone 17 Pro sobrevivió nada menos que a una caída libre desde 1,1 kilómetros de altura tras salir volando por la ventanilla de una avioneta.
La propietaria volaba en una aeronave pilotada por su marido en la región canadiense de Saskatchewan cuando ocurrió el incidente. Aunque el teléfono llevaba una funda puesta al principio, la corriente de aire lo arrancó literalmente de las manos y lo expulsó al vacío. Visto lo visto, a más de uno se le quitarían las ganas de volver a viajar con la ventanilla abierta.
Un rescate de película en un campo de cultivo

Contra todo pronóstico, el localizador GPS siguió emitiendo señales gracias a la aplicación Buscar tras el impacto contra el suelo. La pareja decidió rastrear el aparato sin demasiadas esperanzas de encontrar algo más que chatarra inservible. Para su absoluta sorpresa, el terminal apareció boca arriba en un campo de canola completamente intacto y sin un solo rasguño visible.
- Altura de la caída: 1,1 kilómetros (unos dos tercios de milla).
- Estado del dispositivo: Totalmente funcional y sin daños estéticos.
- Localización final: Un campo agrícola en Saskatchewan.
La durabilidad de los materiales que usa Cupertino en sus modelos Pro suele dar que hablar cada año con las típicas pruebas de resistencia en YouTube. Pero este caso real supera cualquier test de laboratorio realizado por creadores de contenido.
A ver quién es el guapo que repite el experimento con su propio bolsillo, porque las reparaciones de pantalla no bajan precisamente de precio por mucho titanio que lleven. A veces la suerte supera con creces a la propia ingeniería de los de la manzana.