Los nuevos plegables de Samsung acaban de aterrizar en el mercado y ya tenemos sobre la mesa su primera gran polémica. La base de datos energética de la Unión Europea ha desvelado un dato que no gustará a nadie. Los recién llegados Galaxy Z Fold 8, Z Fold 8 Ultra y Z Flip 8 se quedan en unos discretos 1.200 ciclos de carga antes de perder el 20% de su capacidad original.
La cifra sabe a poco si echamos la vista atrás. Los modelos del año pasado, los Galaxy Z Flip 7 y Z Fold 7, presumían de una resistencia muy superior cifrada en 2.000 ciclos. Vaya, que pasamos de aguantar más de cinco años a recortar la vida útil de nuestros móviles de bolsillo de forma bastante notable. Ojo, que no todo es drama absoluto porque siguen superando a los 1.000 ciclos que ofrecen habitualmente competidores directos como Google con sus Pixel o Apple con los iPhone.
El precio oculto de las baterías de silicio-carbono

¿A qué se debe este retroceso técnico? La respuesta está en el interior. La compañía ha apostado por la tecnología de silicio-carbono, una química que permite meter mucha más capacidad en el mismo espacio físico pero que, a cambio, se degrada antes que los acumuladores de iones de litio tradicionales. El Z Fold 8 Ultra compensa este desgaste tirando de músculo con una celda mayor, pero el Galaxy Z Flip 8 se queda compuesto y sin novia al mantener idéntica capacidad que su antecesor.
Para hacernos una idea real de lo que esto supone en el día a día, el modelo Z Flip 8 llegará a quedarse con el equivalente a una pila de 3.440 mAh tras esos 1.200 ciclos, un desgaste que alcanzaremos en algo más de tres años de uso intenso. La generación pasada aguantaba más de cinco primaveras en plena forma. Lo curioso del asunto es que este recorte no viene solo de los plegables, ya que la familia Galaxy S26 también se ha estrellado en los mismos 1.200 ciclos pese a seguir usando baterías convencionales. Menudo varapalo para los usuarios que buscan la máxima durabilidad en su inversión.